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De África a Omán: las historias que no vemos
Un título incómodo
Con "Esclavitud contemporánea" podríamos hablar de muchas cosas: nuestra dependencia a los estímulos, a las pantallas, al consumo, al trabajo… la lista es larga.
Pero lo que quizás no te imagines es que hoy quiero hablar de esclavitud contemporánea en el sentido más literal: personas tratadas como posesiones, obligadas a obedecer todo lo que un empleador/amo les ordena. Y lo más sorprendente (y aterrador): todo esto amparado —o disfrazado— bajo un sistema legal.
“Trapped in Oman”: el documental que abrió mis ojos
En el coworking al que vamos algunos días por semana —ese pequeño refugio contra la soledad de la vida de trabajador remoto— tuvimos la suerte de conocer a gente muy variada, de distintos lugares del mundo. Entre ellos, Ekaterina, hija de inmigrantes rusos, nacida en México, que dedica su vida a la defensa de los derechos humanos.
Hace un tiempo nos invitó a la proyección de un documental de la BBC, basado en algunos de sus casos. Debo confesar que no tenía idea de lo que iba a ver. Lo que vi me conmovió hasta las lágrimas y me dejó dos certezas: cómo puede existir tanta crueldad en el mundo, y qué suerte que aún haya personas que creen en cambiarlo para bien.
“Trapped in Oman” (Atrapada en Omán) trata del tráfico humano entre países africanos y países árabes, en particular entre Malawi y Omán. Mujeres malauíes, provenientes en su mayoría de zonas rurales y pobres, son reclutadas con la promesa de un trabajo en el extranjero, una vida más digna para sus familias, una mejor educación para sus hijos o hermanos.

"Trapped in Oman" - Fuente: bbc.com
Sueños rotos, vidas cautivas
Al aceptar la oferta de trabajo, la mayoría de estas mujeres ven cómo su sueño se convierte en un infierno. Todo bajo el sistema kafala, que regula la inmigración laboral en varios países árabes. Este sistema obliga a cumplir el contrato a rajatabla: intentar huir es considerado un crimen con graves consecuencias. Además, si no completan el contrato, se las acusa de tener una deuda con su “empleador” por los gastos en los que incurrió para llevarlas a Omán. A menudo les retienen el pasaporte y, aún si lograran escapar, pocas cuentan con el dinero suficiente para costear el viaje de regreso.
La esperanza de un futuro mejor se disuelve apenas pisan el nuevo país: sin días libres, jornadas interminables, encierros y prohibiciones, maltrato físico y psicológico, confiscación del celular, aislamiento, e incluso abusos y explotación sexual. Literalmente se transforman en una posesión de su empleador.
El documental mostraba los desgarradores casos de cuatro mujeres y el operativo para repatriarlas. Una de ellas no llegó a ser rescatada: Aida murió en Omán en circunstancias sospechosas, sin que nadie investigara. El gobierno de Omán declaró haber compensado a la familia, pero la realidad es otra. Y ellas representan apenas un pequeño grupo, dentro de un problema mucho mayor, y que involucra a más países de África y Medio Oriente.

"Ella no quería hacer daño a nadie - estaba sólo buscando un trabajo para ganar el pan para su familia. Después, casi 50 mujeres malauíes me contactaron por ayuda - y me di cuenta que esto podía ser tráfico humano" - Pililani Momee Nyoni, activista en redes sociales. Ella también es parte de la red de ayuda, y participa del documental "Trapped in Oman". Fuente: bbc.com/africaeye
Georgina: el comienzo de una verdad incómoda
Entre los testimonios, me impactó especialmente el de Georgina, una mujer de 32 años de Lilongwe, capital de Malawi. Ella había aceptado lo que creyó sería un trabajo como chofer en Omán, con la ilusión de ganar más dinero para su familia. Tenía un pequeño negocio propio en su país, pero un agente la convenció de que en Medio Oriente podría prosperar.
La realidad fue muy distinta: al aterrizar en Mascate, la capital de Omán, descubrió que había sido engañada. Terminó trabajando como empleada doméstica, con jornadas extenuantes de siete días a la semana y apenas dos horas de sueño por noche. Pronto su jefe comenzó a abusar sexualmente de ella, amenazándola con matarla si hablaba. Incluso llegó a “alquilarla” a otros hombres, sometiéndola a violaciones repetidas y brutales.
Desesperada, Georgina publicó un pedido de ayuda en Facebook. Desde Estados Unidos, una activista malauí lo leyó, logró ponerse en contacto con ella y comenzó a visibilizar el problema. Así, comenzaron a aparecer otros casos, hasta revelar la trama de tráfico humano que se teje por detrás. Georgina pudo ser repatriada, al igual que otras mujeres.

"Compañeras, les quiero advertir para que no caigan en las trampas de agentes que están vendiendo personas. Ellos te convencen que allá hay buenos trabajos, incluso en oficinas, pero es mentira"
Admiración e inspiración
Al salir de la proyección, sentí tristeza, rabia, decepción… y también vergüenza.
Vergüenza porque yo misma había viajado a África unos meses atrás, y desde mi posición privilegiada solo vi lo disponible para el turismo occidental.
Vergüenza porque yo podía entrar y salir de ese mundo cuando quisiera, mientras mujeres africanas viviendo en zonas precarias no tienen esa opción más que una propuesta engañosa de un futuro mejor.
Pero también sentí admiración profunda por Ekaterina: por su compromiso, por seguir adelante sin el respaldo de organismos internacionales, por sostener la llama de la esperanza. Me inspiró escuchar cómo comenzó este proyecto casi de casualidad: acompañando a su esposo en Kuwait, país sin ofertas laborales en su área, decidió hacer lo que sabía hacer, a pequeña escala. Sin imaginar que ese gesto se convertiría en una organización que ya ha logrado rescatar a más de 120 mujeres.
Do Bold es la organización sin fines de lucro fundada por Ekaterina, dedicada a visibilizar y combatir el tráfico humano en Medio Oriente. Además de brindar apoyo legal y contención, financia los pasajes de regreso para que las mujeres puedan ser repatriadas y volver con sus familias. Visitar su Instagram pone la piel de gallina. No solo por la luz que arroja sobre esta realidad, sino porque ves el rostro de cada mujer cuya repatriación intentan conseguir, junto a su historia y situación. Y lo más emocionante: cuando logran traerla de vuelta a casa, publican el update.

"La mayoría de estas mujeres fueron liberadas porque se les pagó a los empleadores. Por lo tanto, su libertad fue comprada. Y eso es lo que me molesta. Cómo es posible comprar la libertad de alguien" - Ekaterina. Fuente: bbc.com/africaeye
Y nosotros, ¿qué hacemos con nuestra llama?
Eso me dejó pensando. En el ímpetu por hacer dinero, por ganarnos la existencia, por perseguir consumos y preocupaciones diarias que, comparadas con la vida de una mujer esclavizada en Omán, parecen diminutas. Y me pregunté:
👉 ¿Le damos lugar a lo que de verdad nos enciende?
👉 ¿A esa causa que nos llama, aunque pensemos que es imposible, ingenua o demasiado grande para nosotros?
👉 O, al contrario, tiramos la toalla y pensamos que somos muy ilusos en pensar que podemos cambiar el mundo?
Quizás tu propósito no sea rescatar mujeres en África. Quizás sea algo pequeño y cercano: impulsar el reciclaje en tu barrio, ayudar a los niños de una comunidad precaria a tener una mejor educación, rescatar perros de las carreras, acompañar a personas mayores que necesitan ser escuchadas, o abrir espacios de arte en tu escuela local. O quizá sí quieras cambiar el mundo a gran escala.
El tamaño no importa. Lo importante es la fuerza de esa llama. Y lo que suele pasar es que, en vez de alimentarla, intentamos apagarla para que no incomode tanto: “no tengo tiempo”, “no puedo vivir de eso”, “no tiene sentido”, o peor aún, la letal: “yo no puedo cambiar nada”. Que sería del mundo si todos pensáramos que no podemos cambiar nada!

Frase de Steve Jobs
Rescatar el propósito, encender la chispa
Hoy te invito a rescatar ese propósito. A desenterrarlo, sacarle el polvo, darle un lugarcito, y pensar qué podés empezar a hacer hoy, sin tanta planificación. Guiate por lo que sentís. La escalera aparecerá.
Y si todavía no encontraste tu propósito pero querés ayudar a cambiar el mundo, acá te dejo una manera concreta: seguí a Do Bold, y apoyá sus campañas de recaudación. La mayoría de las veces ese dinero se destina a lo más básico y vital: pagar los pasajes para que las mujeres repatriadas puedan volver a casa. Podés ayudar a traer de vuelta a casa a alguien como Georgina.
A veces cambiar el mundo parece imposible. Pero el mundo ya empieza a cambiar cuando una sola persona se atreve a mirar distinto, a dar un paso fuera de lo cómodo, a encender una luz en la oscuridad.
Quizás la invitación sea esa: atrevernos a mirar distinto, y dejar que la vida sople a través nuestro.

"Podemos ser héroes, sólo por un día"
Gracias por leerme y acompañar este camino ✨
Un abrazo desde Creta,
Flor / Popita 🌊
PD: Este texto está escrito a partir de lo que Ekaterina nos compartió, del documental y de mis propias percepciones. Si querés conocer más a fondo esta temática, te animo a seguir el trabajo de Do Bold. Y acá te dejo el documental "Trapped In Oman".
*Fuente imagen de portada: bbc.com