Challenge: El disfrute es mi brújula

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En el último post te conté sobre mis grandes burnouts y te anticipé que el último, el de este año, me llevó a crear una herramienta muy simple pero poderosa. Fue cuando volví de mis vacaciones y me di cuenta de cuánto las necesitaba. Me propuse conservar la mentalidad del descanso, esa liviandad de las vacaciones, incluso al retomar la rutina. En otras palabras, impedir la ultra aceleración. De hecho, tardé en escribir este post porque estaba con otras prioridades. Escribirlo antes significaba forzarme y no hacerlo desde el disfrute.

 

Misión: Disfrutar

El contexto es más amplio. Hoy está muy en boga hablar de manifestación: crear nuestra realidad de manera consciente en pos de cumplir nuestros deseos. Lo que antes se popularizó como “la ley de atracción” mutó hacia un concepto más sofisticado y omnipresente. En el camino, se fue complejizando. En sus primeras versiones, se hablaba de atraer lo que uno deseaba. Hoy se habla de encarnar a esa persona que ya tiene lo que uno desea, y tomar acción desde ahí bajo la máxima de ser, hacer, tener. Es abandonar un poco el pensamiento mágico que las cosas llegan por arte de magia, y ser canal para materializar los cambios que queremos ver en nuestras vidas.

Creo que hoy, la idea de accionar para manifestar, puede ser un arma de doble filo. Que si accionamos desde la ansiedad y el deber, despojando la acción de disfrute, estamos controlando e interponiéndonos como obstáculo hacia el cumplimiento de nuestros deseos. Sucede lo mismo cuando nos dejamos llevar por la ansiedad de que todo tiene que ser para ya y no disfrutamos el proceso. Son nuestras acciones inspiradas o forzadas? Cuando nos dimos cuenta, nos volvimos a perder, haciendo.

La vida, mientras tanto, sigue su curso. Y ya sabemos: no es un día más, es un día menos. Un día que quizás vivimos sin estar realmente presentes ni disfrutarlo, porque estamos demasiado agobiados y ocupados haciendo, incluso para ser espirituales y manifestar nuestros sueños. 

 

 

Puede que todo parta de una desconexión profunda con nosotros mismos. Y, en realidad, eso es lo único que necesitamos recuperar. “Conócete a ti mismo”, leía Edipo en el portal del templo de Delfos. Y el no conocerse, lo llevó a perseguir a aquel que se había casado con su propia madre, sin saber que al que buscaba, era a él mismo. Se castigó arrancándose sus ojos.

Y en esta desconexión, estamos muy vulnerables a todos los estímulos. Somos veletas. Cuando logramos volver a vincularnos con nuestra esencia, todo se aclara. Entendemos qué nos nutre y qué no. Aprendemos a adaptar los rituales, los hábitos, los ejercicios, a nuestro propio ritmo, sin seguir recetas ajenas. Y ahí descubrimos algo: no hay manifestación más poderosa que la conexión con uno mismo.

Bueno, quizás sí hay algo más poderoso, aunque probablemente sea consecuencia de esa conexión: el disfrute. Esa actividad, que es la que se nos suele escapar en la vorágine cotidiana, y que solemos postergar o subestimar, porque “no produce” o “no es útil”. Nos complejizamos la vida, agregando tareas, intentándolo muy fuerte y queriendo cumplir con todo el mundo. Cuando en realidad, el verdadero secreto podría estar en alinearnos con nuestra alma, dejándonos guiar por ella a través del disfrute y la presencia en cada momento. No sólo para manifestar, sino para que el tiempo en esta tierra tenga sentido. Fluidez y gozo. Atraer en vez de perseguir.

 

 

Mis inspiraciones: Soul & Chicken Joe

Muchas películas para niños son, en realidad, mensajes codificados para adultos. Una de mis preferidas es Soul (Disney+Pixar). Cuenta la historia de un músico que, justo cuando está por cumplir su gran sueño de tocar jazz profesionalmente, sufre un accidente y queda en coma. Su alma viaja al “Gran Después” y, desesperada por volver, emprende una travesía para recuperar su vida, y vivir su esperado sueño. La conclusión es sencilla y profunda: vale la pena estar vivo. Nuestros sueños son sólo excusas para vivir intensamente. Pero el verdadero fin es simplemente vivir.

En la peli, uno de los Jerry, entidades cósmicas del Universo, se ríe de lo básico que somos los humanos creyendo que tenemos una misión trascendental, cuando en realidad la misión es vivir y disfrutar el momento. Personalmente no creo que no la tengamos, pero sí que va fluyendo desde ese vivir.

 

Los Jerry, entidades cósmicas del Universo en la peli Soul - Fuente: Disney + Pixar

 

En la misma línea, cuando reflexionaba sobre esta cuestión de cómo al final el disfrutar puede ser el camino, mi memoria rescató un personaje de una película que ví hace mucho. Algunos de mis amigos ya saben a quien me refiero, porque lo repito muy seguido. Hoy es mi inspiración, mi guía cuando me estoy perdiendo en el mar de cosas para hacer. Les presento a Chicken Joe:

 

Chicken Joe, personage de la película "Surf's Up" - Fuente: Disney

 

Chicken Joe aparece en la película Surf’s Up. Una película sobre pingüinos y surf. Pero él es un pollo. En toda la película vemos como Chicken Joe vive en un estado de calma perpetua. Parece estar siempre medio fumado y fluir con las olas de la vida. Cuando está en situación de peligro, no se da cuenta y no se estresa, sólo toma lo que la vida le trae. Y sin preocuparse, la situación se resuelve a su favor. En la escena final, el campeonato de surf, el único pollo compitiendo gana! Y ni siquiera se da cuenta que es el vencedor. Por qué? Por que no era su objetivo ganar. Él disfrutaba surfear y eso es lo que le importaba. Aplausos para Chicken Joe.

 

 

Esa metáfora me fascina: surfear las olas de la vida. Ser flexibles, acompañar el movimiento, disfrutar sin obsesionarse con el resultado. El escritor Vadim Zeland lo llama transurfing: moverse entre las posibilidades, sin forzar, confiando en el flujo. Incluso alega que obsesionarte con el resultado genera una energía tan desbalanceante que bloquea los resultados. 

 

El quehacer despierto

La cuestión parecería residir en cómo encontrar el equilibrio entre disfrutar la vida y no volverse una ameba en el intento; y accionar hacia nuestros objetivos, sin obsesionarnos y volvernos unos zombis productivos. 

Eckhart Tolle nos propone el quehacer despierto. No se trata de no hacer nada, ni de volverse pasivo, sino de hacer sin perder la presencia. De actuar sin estar poseídos por la mente, sin que cada acción sea un medio para llegar a otra cosa. El problema no es hacer, sino hacer desde la compulsión, desde la urgencia interna, desde la idea de que “cuando pase esto, recién ahí voy a estar bien”. El quehacer despierto es cocinar, trabajar, caminar, crear, pero estando ahí, habitando el momento, sin que el cuerpo vaya por un lado y la cabeza por otro. Cuando eso sucede, algo se afloja: el tiempo se ensancha, la ansiedad baja, y hasta las tareas más simples dejan de sentirse como una carga. No porque cambie lo que hacemos, sino porque cambia desde dónde lo hacemos.

En "Una Nueva Tierra", Tolle nos dice: “Hacer en el estado despierto es lograr la consonancia entre el propósito externo (lo que hacemos) y el propósito interno (despertar y permanecer despiertos). Al hacer estando despiertos nos unimos al propósito expansivo del universo. La consciencia fluye hacia este mundo a traves de nosotros. fluye hacia nuestra mente e inspira  nuestro pensamiento. Fluye hacia lo que hacemos imprimiéndole poder y dirección.

La realizacion de nuestro destino no depende de aquello que hacemos sino de cómo lo hacemos. Y nuestro estado de consciencia determina la forma como hacemos lo que hacemos

Tolle también expone que hay distintas maneras desde las cuales podemos hacer lo que hacemos. No se trata tanto de la acción en sí, sino de la energía desde la que nace. A veces hacemos desde la aceptación: cuando algo es así y no tiene sentido resistirlo. Otras veces desde el gozo, cuando la actividad nos resulta liviana, placentera, casi sin esfuerzo. Y otras desde el entusiasmo, cuando hay una fuerza vital que nos empuja y nos expande. El punto no es vivir permanentemente en una sola de estas modalidades, sino estar atentos a que, mientras actuamos, al menos una de ellas esté presente. Porque cuando no hay aceptación, ni gozo, ni entusiasmo, lo que suele aparecer es la fricción interna: hacemos, pero nos desgastamos; avanzamos, pero creando sufrimiento, para nosotros y para los demás.

 

Las 3 modalidades del Quehacer Despierto que nos propone Eckhart Tolle en su libro "Una Nueva Tierra"

 

Challenge "El disfrute es mi brújula": mi pequeño experimento

Dicho todo esto como introducción, empecé a preguntarme… Cómo puede ser que después de tanto proceso interior aún caiga en los burnouts? Realmente vivir y cumplir nuestros deseos debería ser así pesado?  Cómo sería mi vida si en vez de querer hacer todo, hago menos y desde el disfrute, soltando el control y confiando? Entonces,  será que el camino hacia una vida más plena y también hacia nuestros sueños pasa por cambiar de enfoque? En lugar de buscar tanto, simplemente disfrutar más?  

Así nació mi experimento: el desafío "El Disfrute es mi Brújula". Por un mes, decidí usar el disfrute como filtro para todo. Mi propio método Marie Kondo aplicado a la vida. Preguntarme, frente a cada cosa:

“Esto me da placer? Tengo ganas de hacerlo? Cómo puedo disfrutarlo más?”

Es una cuestión de enfoque y de actitud. El disfrute es el filo que corta la apatía, la brújula que nos guía al presente. Y quizás, también, la forma más simple y radical de manifestar lo que queremos.

De eso trata este experimento, un mes donde el disfrute fue mi brújula. Te lo detallo a continuación y te comparto mis conclusiones.

 

 

1. Observación

Noté que vivía acelerada incluso cuando hacía cosas que, en teoría, amaba. Lo espiritual se volvió una lista de tareas. El disfrute aparecía sólo en vacaciones. Y mi mente funcionaba en “modo deber” las 24 horas. También observé algo más sutil: la mayoría de mis decisiones no estaban guiadas por ganas, sino por inercia, miedo o autoexigencia. El correr atrás de mis objetivos me desgastaba tanto que empecé a pensar que quizás no era por ahí el camino.

2. Problema

Cómo volver a disfrutar del presente sin sentir culpa o presión? Cómo frenar la rueda del “hacer por hacer”, incluso cuando se trata de cosas que disfruto? Es posible manifestar una vida que tenga sentido sin colapsar en el intento?

3. Hipótesis

Si convierto el disfrute en brújula, si hago de él un criterio de elección, de priorización, de presencia, entonces:

  1. mi vida cotidiana se vuelve más plena,
  2. mi estado interno mejora (menos ansiedad, más liviandad),
  3. las manifestaciones, el camino hacía nuestros objetivos se aceleran naturalmente porque dejo de operar desde la tensión.

4. Método 

Al comenzar: Reflexionar sobre cuál es mi objetivo con este desafío. Enumerar todas las tareas que debo hacer ese mes, e identificar cuáles son las que son deber y cuáles disfrute. Definir la cantidad de tareas que puedo hacer en el mes sin agobiarme, y volver a desmalezar la lista. 

Durante un mes:

        a) Consciencia diaria
Frenar al menos dos veces al día para observar:
– Estoy presente?
– Cómo me siento? Estoy disfrutando lo que estoy haciendo?
– Si no, ¿qué mini ajuste puedo hacer? (cambiar el ritmo, el orden, el enfoque, el escenario, la expectativa)

        b) Pregunta-guía “Marie Kondo del alma”
Antes de iniciar una actividad:

Esto me trae disfrute?
Si la respuesta es sí → adelante.
Si es no → puedo posponer, acortar, delegar o cambiar el cómo.
Si es algo inevitable → cómo puedo disfrutarlo un poco más?

        c) Eliminación consciente 
Identificar qué tareas no aportan ni disfrute ni valor real y eliminarlas. O cuáles ya no tienen que ver con quien soy hoy o quien quiero ser. La mayoría de la sobrecarga nace de obligaciones autoimpuestas o exigencias obsoletas.

        d) Registro (solo si tengo ganas)
A la mañana, registrar cuál es mi intención en base al objetivo que me plantieé (Ejemplo, tener tiempo para descansar), cuántas tareas puedo hacer en el día sin abrumarme, qué tareas no puedo evitar hacer, cómo puedo hacer para disfrutarlas, qué tareas tengo muchas ganas de hacer, cómo les voy a dar espacio, y a qué voy a decir no para priorizarme. 

A la noche: Cómo me sentí? Cuáles considero que fueron logros o tomas de consciencia? Qué puedo hacer distinto mañana? Y observar patrones.

        e) Soltar el control
Practicar la flexibilidad: si algo cambia, no resistir. Surfear, no pelear. (Chicken Joe approved).

5. Experimentación (ejecución real del experimento)

Durante los 30 días empecé a aplicar el disfrute como brújula en situaciones concretas. Sin metas rígidas ni mediciones numéricas. Sólo observar, ajustar y registrar sensaciones. La experimentación fue una práctica cotidiana, pero aplicada de forma consistente y consciente. Algunos ejemplos:

Tareas obligatorias: probé cambiar el enfoque (“¿cómo puedo disfrutar esto?”) y noté que pequeñas modificaciones cambiaban todo.
Trabajo: me permití hacer primero lo que más ganas tenía, aunque no fuera “lo urgente”. Curiosamente, avanzaba más rápido en todo.
Momentos de ansiedad: usé la pregunta “qué necesito para disfrutar un poco más este momento?” como ancla para volver al cuerpo.
Listas eternas: cada vez que sentía saturación, aplicaba la eliminación consciente: qué no hace falta de verdad? Qué es lo importante ahora? Qué puede esperar?
Pequeños placeres: incorporé micro-ritos de disfrute diario (una caminata, música, luz natural, cocinar algo rico), observando cómo afectaba mi energía.
Observación interna: Cada mañana, definía cuántas tareas podía hacer para no abrumarme. Cada noche anotaba qué disfruté y dónde forcé. No para evaluarme, sino para ver patrones.

6. Resultados:

Algunas observaciones/tomas de consciencia:

  • La primera gran toma de conciencia fue darme cuenta de que la mayoría de los días tenía apenas dos tareas “obligatorias”. Todo lo demás era disfrute que yo misma había transformado en deber (día 1).
  • Incluso esas tareas que sentía como obligatorias eran, en realidad, elecciones mías: trabajos que acepto porque quiero ganar dinero y porque, en el fondo, me gustan. Asumirlas como elección y no como carga se sintió profundamente liberador, me devolvió el poder y recuperé el gozo en hacerlas. 
  • Disfrutar también es elegir y desmalezar: priorizar lo que realmente importa y dejar de perder tiempo en cosas que ni siquiera deseo.
  • Cuando bajé la exigencia apareció la calma. Y con la calma, claridad, inspiración e intuición. Las ideas empezaron a acomodarse solas. 
  • Me di cuenta de que muchas veces sé perfectamente qué me hace bien —leer, escribir, ir a la playa— y, aun así, me lleno de actividades que no deseo. Nadie me lo impide: soy yo la que posterga el disfrute.
  • Al disfrutar, incluso actividades que no practicaba hacía tiempo empezaron a fluir mejor.
  • Me dí cuenta que estaba en rehab, y tenía que tratar este experimento como tal.
  • Entendí que una agenda rígida va en contra del disfrute. La flexibilidad, en lo posible, permite encontrar un equilibrio más sano entre hacer y disfrutar, e incluso estar abierto a los inesperado.
  • Volví a elegir libros de ficción en lugar de libros “útiles”. El placer volvió a tener lugar sin culpa.
  • Elegir no apurarme —aunque pudiera— fue una de las decisiones más importantes del desafío. Priorizar el disfrute por sobre la autoexigencia me generó un orgullo profundo.
  • Al respetar mis tiempos, la ansiedad por hacerlo todo ya empezó a bajar. Me volví más realista con lo que entra en un día y dejé de sentirme constantemente sobrepasada.
  • Hacer cosas sólo para tacharlas de la lista, aunque no sean prioridad, es una de las formas más rápidas de perder el eje. Y además, al otro día la lista se volverá a llenar.
  • Al revisar objetivos cumplidos al comenzar un nuevo mes, me sorprendí: había logrado mucho más de lo esperado. Mi hipótesis empezaba a confirmarse (día 22).
  • Empecé a sentirme mejor conmigo misma y noté que los demás también lo percibían. Más seguridad, más autenticidad, más vitalidad. (día 23).
  • No siempre se puede disfrutar. A veces toca aceptar. Aplicar conscientemente la aceptación, en lugar de pelearme con lo que no puedo cambiar, fue una herramienta clave.
  • Descubrí una creencia muy arraigada: si algo no implica esfuerzo, tiendo a pensar que vale menos. 
  • Me dí cuenta que en el trabajo muchas veces me autoexigía para demostrar mi valía.
  • El cambio no fue dejar de hacer, sino cambiar el enfoque. El disfrute no eliminó la acción: la volvió más viva, más honesta y más humana. Entendí que no es tanto qué hacemos, sino cómo lo hacemos: una cuestión de actitud y presencia.
  • El filtro del disfrute empezó a sentirse natural. Antes de hacer algo, la pregunta aparecía sola.
  • El día 24 me dí cuenta que no quería que terminara el desafío!

7. Conclusión

Luego de ver mis resultados, me animo a afirmar que mis hipótesis están validadas: Mi vida cotidiana se volvió más plena, mi estado interno mejoró disminuyendo mi ansiedad, y cumplí más objetivos en el mes. También al ser realista de cuántas tareas podía hacer en el día, me sentí menos cansada en general, porque me permitía parar y descansar cuando mi cuerpo o cabeza lo pedía. Por consiguiente, menos agobiada. 

El desafío del disfrute me hizo tan bien que lo extendí mucho más de lo previsto: duró 63 días. Hoy siento que el filtro del disfrute ya no es un experimento, sino algo incorporado, casi automático. No significa que no me sobrepase algunos días. Aún sucede, pero me doy cuenta y veo cómo mejorarlo. No dejo que sea algo en automático y permanente. Incorporé un sensor, un salvavita, que salta cuando me extralimito. 

El disfrute no es un lujo, es dirección. Es un GPS interno que corta la inercia, ordena prioridades y afloja el sistema nervioso. Es, también, la forma más honesta de estar presente. Y quizás, esto lo digo con prudencia pero con convicción, es la vía más eficaz de manifestar una vida que realmente tenga sentido.

 

Invitación

Si te resuena, te invito a que pruebes el experimento vos también. Por un mes, ver qué pasa si en vez de intentar tan fuerte lograr tus objetivos mediante la productividad tóxica, el deber y la microgestión obsesiva, poner el foco en priorizarte y accionar desde el disfrute. Hacer menos cosas, y disfrutarlas. Bajar un cambio. Soltar el control y confiar que nuestra alma nos guía cuando escuchamos lo que necesita.

Te dejo la guía que yo usé. La podes descargar acá. Ya sé, siguen siendo ejercicios y planillas para llenar. Pero a mí me sirve poner claras mis ideas, bajarlas al papel para usarlas como faro, y tener datos para evaluar la experiencia al final. No hace falta llenar los ejercicios con muchas palabras o ideas complejas. Tampoco pasa nada si llenás las hojitas sólo algunos días. O simplemente seguir los pasos sin escribir, sólo pensando las respuestas. La idea es no perder el foco, no olvidarnos de que estamos en una rehab; hacer todo desde el disfrute y no desde la obligación.

Y si así y todo no querés ninguna guía/planilla, lo importante es usar el filtro del disfrute. Preguntarnos antes de cada actividad o de la que nos de un poco de agobio:

        -Realmente debo o quiero hacer esto? Estoy disfrutando? Y dejá que esa respuesta empiece a acomodarte la vida desde adentro.

       -Si la respuesta es  que debo: cómo puedo hacerlo disfrutando?

        -Qué me pide hacer mi alma? Cómo le puedo hacer espacio?

Es momento de desmalezar y dejar lo que verdaderamente es importante para nosotros. Obviamente vamos a tener obligaciones que cumplir, pero en el caso donde no podamos zafar, poner la intención en disfrutar lo que hacemos.

Es una cápsula de tiempo, un experimento en el que nos permitimos actuar de otra manera. Nos sacamos el traje de perfectitos y responsable y dejamos salir nuestra autenticidad. Como todo, involucra un compromiso con uno mismo. En mi caso, me comprometí cuando toqué fondo. 

"No dejes para mañana lo que podes hacer hoy". Cuántas veces hemos escuchado esa frase, no? Y por un lado, la entiendo, no sabemos si mañana estaremos acá. Pero por el otro, también puede ser usada en nuestra contra, como individuos expuestos a la sobreproductividad. Ahora, a veces prefiero sí dejar para mañana lo que también puedo hacer hoy, si eso significa respetarme.

Gracias por leerme una vez más!

Un abrazo desde Creta,

Flor / Popita 🧜🏽‍♀️ 🌊

PD: Me encantaría que me cuentes si hacés el desafío!

 

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About Popita de Creta

Hola! Soy Flor. Diseñadora, amante de los colores, exploradora incansable, eterna estudiante, aprendiz de astróloga y aspirante a escritora. Podría seguir sumando etiquetas, pero... Acaso no terminan limitándonos? Al final, simplemente somos. Y eso, creo, es lo que realmente importa.

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8 thoughts on “Challenge: El disfrute es mi brújula

  1. sergio dice:

    Tres cosas me hicieron pensar:

    1.- “Cómo puede ser que después de tanto proceso interior aún caiga en los burnouts?”. Creo que la sabiduría no es evitar caer (que creo, es inevitable), sino darse cuenta y volver. Pienso que es precisamente el ejercicio de darse cuenta que uno se está alejando de su ser y volver, lo que eleva el nivel de conciencia. Creo que ese es el ejercicio.

    2.- Otro pensamiento que hizo pensar fue “cuáles deseos ya no tienen que ver con quien soy hoy o quien quiero ser. La mayoría de la sobrecarga nace de obligaciones autoimpuestas o exigencias obsoletas”. Este es precisamente un punto muy interesante, pues se vincula con el “mandato”. Hay espíritus, como el mio, donde “desmalezar” el deseo del mandato, fue una tarea titánica.

    3.- El tercer pensamiento que me hizo reflexionar, fue “Practicar la flexibilidad: si algo cambia, no resistir. Surfear, no pelear. (Chicken Joe approved)”. En mentes estructuradas, marcadas por mandatos familiares, enfrentar un cambio imprevisto en el rumbo decidido, es todo un desafío. Mi madre siempre decía que “las mentes flexibles, son inteligentes”. Es el momento del impacto del cambio el más difícil, si se logra superar ese impacto, viene la relajación y, muchas veces, una decisión mejor.

    Me gustó mucho el Challenge!!! Lo que más practico, es comenzar por lo que me da más gusto hacer.

    1. Me gustan estos puntos que destacas y la experiencia que compartes! Parecen cosas simples, pero son un gran desafío y pueden mejorar muchísimo la calidad de nuestras vidas! Muchas gracias x comentar y compartir!!

  2. Marco dice:

    Hola Popita, me encanta leerte, impresionante tu experiencia, me deja pensando siempre. Estoy en el camino, recién arrancando pero concuerdo con lo que decís. Me alegro mucho por vos y a seguir siempre buscando ese equilibrio. Te mando un besote muy grande

    1. Hola Marco! Qué lindo verte por acá! Estamos todos en el camino, y está bueno compartir lo que cada uno va aprendiendo. Gracias pro leerme y comentar! Beso enorme!!

  3. Tino dice:

    Flor que lindo escucharte y llegaste en el momento que más lo necesito, porque siento que las tareas diarias son obligaciones impuesta por mí, y que dependen de mí el 100 %, estoy tocando fondo y medí cuenta porque ya no sonrío, estoy cansado y hasta acorralado por mi propia exigencia. El fantasma que me atormento en el otro empleo, lo estoy viviendo en mi propia casa, que amo con todo mi ser. Pero al escuchar tu post, ( perdón sin no lo escribí bien), entendí un monto de cosas, y hasta en muchos puntos, mi estructura de perfeccion no está de acuerdo, pero sé que el cambio está en marcha desde que te escuché, y voy a proponerme hacer este desafío, no para sentir que debo, sino porque quiero mi cambio, merezco mi propio respeto y valoración, para que el resto así lo vea y no me hagan sentir que hago las cosas para aparentar.
    Hoy corte el pasto en la casa y me pone muy feliz como queda, esa tarea me da mucha felicidad y hoy fui observando cómo iba a quedando en cada pasada de la máquina., hoy me felicito y me abrazo con lágrimas en los ojos, por suerte nunca es tarde y la vida se vive una sola vez!!!. Muchas gracias por tus hermosas palabras, sé que son para muchos, pero hoy la sentí en especial para mí y mi corazón!! Te quiero mucho, tu Tinito de tu Cuore !!

    1. Ay Tinito de mi cuore! Tanto para decirte…. Entiendo totalmente lo que decís. Es como me siento en muchas ocasiones. Pero te das cuenta que al final no es un empleo o algo externo si no que somos nosotros mismos? Pero esa también es la buena noticia: depende de nosotros! Amo este Tinito que se observa y decide hacer un cambio para bien en su vida! Lo único que agregaría desde mi lectura de tu comentario, y mi humilde opinión, es que lo hagas para vos, no para que el resto lo vea. Lo importante en tu vida sos vos, lo que te hace bien a vos, da igual si el resto lo ve o no. Y si sienten que hacés las cosas para aparentar, y vos sabes que las hacés porque las disfrutás, allá ellos! Su problema! Vos estás muy ocupado disfrutando tu casa y tus actividades como para darte cuenta lo que piense el resto!!Serán ellos los que no están tan disfrutando su vida como para ocuparse por las vidas de otras personas? Ese es mi consejo!

      Obvio que nunca es tarde! Y menos para nosotros que somos tan jóvenes y bellos, jaja! Gracias a vos por leerme y comentar! Ojo, escribo para muchos, pero voy descubriendo a quienes les gusta leerme y a quienes sé que puedo tocar de alguna manera con mis palabras… y a esos tengo presentes cuando escribo. Por eso me hace tan feliz recibir este tipo de comentarios; le dan sentido a lo que hago, a seguir ese llamado aunque no sepa a dónde me lleva! Y saber que, si bien mi blog flota en la infinita web y cada post es lanzado al vacío del ciberespacio, hay algún ser humano del otro lado al que le llega como una botellita en el mar, la abre, y por un momento nos unimos en conexión y empatía.

      Gracias pro estar ahí y compartirte! Y contarme cómo te va con el desafío! Te quiero mi Tinito! <3

  4. lucre dice:

    Popita querida, que facilidad que tienes para hacerme pensar, reflexionar otra versión /visión de lo que soy y por donde es el camino. Los mandatos han determinado muchas acciones y debo seguir aprendiendo que han sido un hilo conductor, no una mochila. Pondré en practica ésta invitación a viajar mas liviana. Te quiero

    1. Hola Lucre! Gracias por siempre estar del otro lado y compartir tus reflexiones! Ya lo charlaremos en vivo! Te quiero!

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