No creo en la astrología (parte 2)

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Hola de nuevo!

Acá te presento la segunda parte de esta serie de artículos sobre la astrología. En el anterior, te conté por qué no creo en la astrología que por lo general se cree: que predice, condiciona o controla.

Te adelanté que hay una razón más. Pero antes de llegar a ella, me gustaría contarte un poco más de la astrología que yo estudié. En este caso, te hablaré sobre los 3 principales elementos del código natal.

 

Los 3 principales elementos del código natal

Todos hemos escuchado hablar de signos, planetas y, a veces, casas. Es común que alguien diga algo como: "¿Yo tengo Sol en Venus?" o "¿Tengo Géminis en Piscis?", mientras los astrólogos intentan contener la risa.

Pero más allá de la confusión habitual, voy a tratar de explicar, de forma simple, los tres elementos más importantes de una carta natal: signos, planetas y casas.

 

Cita de H. Sasportas

 

Somos nuestro código natal

Antes de entrar en materia, quiero agregar algo importante.

Tendemos a hablar de nuestra código astral como si fuera algo externo a nosotros. "Tengo a Venus en Libra.", "Tengo a Escorpio en casa V." Pero uno de los mayores switches de conciencia al estudiar astrología es darnos cuenta de que eso que creemos fuera, en realidad, somos nosotros mismos. Yendo más lejos aún, en forma de potencialidad.

No "tenemos" a Venus en Libra. Somos Venus en Libra. No "tenemos" a Escorpio en casa V. Somos Escorpio en casa V. No "tenemos" ascendente Acuario. Somos ascendente Acuario.

Esta toma de conciencia cambia por completo la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Nos permite abrazar lo que somos en nuestro lenguaje más simbólico. Y con ello, el camino del autoconocimiento se vuelve mucho más profundo.

Si nuestro código natal fuera una obra de teatro:

  • Las casas serían el escenario.
  • Los planetas, los personajes.
  • Y los signos, la escenografía.

Ahora sí, ¡vamos a nuestro top 3!

 

Cita de Eugenio Carutti, fundador de la Escuela Casa XI

 

Los 12 signos del Zodíaco: un viaje cíclico

Si nuestra carta natal fuera una obra de teatro, ya sabemos que los planetas son los personajes y las casas, los escenarios donde todo sucede.

Pero, ¿cómo se expresan esos personajes? ¿En qué ambiente se mueven? Aquí es donde entran en juego los signos del Zodíaco.

Cuando decimos "soy de tal signo", en realidad estamos hablando de nuestro signo solar.

Los signos están representados en el cielo por sus respectivas constelaciones, formando lo que llamamos el Zodíaco, el cinturón de estrellas fijas que los antiguos observaban en el firmamento.

El año astrológico comienza en marzo, con la entrada del Sol en Aries. La secuencia de los signos no es azarosa; sigue una lógica simbólica fascinante que voy a recorrer brevemente.

 

El viaje a través de los signos

Aries: El inicio, la explosión de la vida

Es el Big Bang, la chispa que rompe la inercia e inicia el movimiento. Aries es impulso puro, fuego primigenio, valentía sin estrategia.

Tauro: La materia toma forma

Lo que Aries inició, Tauro lo solidifica. La energía se ralentiza y se convierte en materia. Es el primer contacto con lo tangible, el cuerpo, los sentidos. Como después del Big Bang, cuando la materia se enfría y se forman los planetas.

Géminis: Exploración y vínculo

La materia ya existe, pero necesita comunicarse y jugar. Géminis es curiosidad, experimentación, movimiento. Como la formación de los sistemas solares, donde los elementos empiezan a interactuar entre sí.

Cáncer: El refugio y la pertenencia

Luego de la exploración, se necesita decantar en una opción, y que tome forma. Cáncer cierra un sistema, crea un espacio protegido donde la vida pueda crecer. Es lo cálido, lo nutricio. Nace el sentido de pertenencia: la familia, la comunidad.

Leo: La identidad brilla

Hasta aquí, el individuo se ha fundido en su entorno. Pero ahora necesita separarse y expresar su singularidad. Leo se sube al escenario, brilla, muestra su esencia única al mundo.

Virgo: Pulir, ordenar, perfeccionar

Después del estrellato, llega el momento de replegarse y hacer ajustes. Virgo nos recuerda que no somos el centro, sino parte de un sistema más grande. Evalúa lo útil y descarta lo innecesario. Algo está latente adentro. Es la crisálida antes de la transformación.

Libra: La danza de los opuestos

En Libra, nace la mariposa. Se eleva, se abre al otro, busca el equilibrio y la belleza. Danza con el otro, con los opuestos, en busca de la armonía. 

♏ Escorpio: Descender al abismo

Pero al ver el panorama completo, también descubre lo que antes fue excluido por Cáncer en su afán de protección, la sombra.

La mariposa se transforma en dragón y batalla contra ella. Escorpio es la crisis, el enfrentamiento con lo más profundo y oculto. Pero si se rinde a la transformación, deja de ser dragón y renace como un ave fénix.

♐ Sagitario: Después de la oscuridad, la expansión

El ave fénix resurge de sus cenizas y corre libre convertido en caballo salvaje, siguiendo una dirección, en búsqueda de sentido. Sagitario es entusiasmo, búsqueda, exploración. Quiere conocer el mundo más allá de sus límites. Hace síntesis con toda la experiencia adquirida y la transmite. 

Capricornio: El punto más alto

Después de tanta expansión, llega la cima. Capricornio es la concreción, la estructura, la sabiduría que surge de la experiencia. La cabra sube la montaña sin miedo al sacrificio, porque sabe que el esfuerzo da frutos.

Acuario: El visionario, el disruptor

Cuando todo parece establecido, llega Acuario a romper las reglas. Es la mutación, el cambio inesperado y creativo sin proceso. Es el genio que trae destellos del futuro, el loco que mira más allá. No se aferra a la estructura, porque sabe que un nuevo ciclo se acerca. Entiende que somos red, y se mueve con velocidad por ella.

Piscis: El océano infinito

Piscis es el final del viaje. Todo vuelve al todo. Es el océano indiferenciante en el que nos disolvemos, la conciencia expandida, el sueño antes del renacimiento. Flotamos en este líquido amniótico cósmico, enredados en algas, hasta que Aries vuelve a irrumpir con su fuego, iniciando un nuevo ciclo.

*Para este recorrido astrológico, tomé prestados algunos conceptos del libro Astrohología: Volumen 1  de Vanesa Maiorana y Alejandro Christian Luna, y las visualizaciones de Casa XI.

 

Cita de Dane Rudhyar

 

Los signos: algo más que constelaciones

Este fue un resumen poético del recorrido de los signos. Porque el Zodíaco no es solo un conjunto de constelaciones en el cielo. Es un mapa simbólico, arquetipos, una danza cíclica que representa las fases del tiempo y la evolución de la conciencia. Ya avisé, en astrología todo es simbólico. 

Este recorrido por los signos también deja en evidencia la visión de tiempo circular que nos ofrece la astrología, en contraste a la percepción lineal del tiempo que estamos acostumbrados. 

Como dijimos antes, los signos en nuestra carta natal son como la escenografía. Representan el ambiente, el clima, la atmósfera en la que se desarrollaba función.

 

Los signos a través de la lente de la vestimenta

 

¿Y qué pasa con Ofiuco?

No falta quien pregunte por el misterioso signo número 13 que de vez en cuando reaparece, casi siempre como argumento para desacreditar la astrología.

Sí, Ofiuco es una constelación real. Pero hay miles de constelaciones en el cielo.

Sí, intersecciona la franja zodiacal. Pero eso no significa que sea parte del Zodíaco astrológico.

Explicar el verdadero rol de las constelaciones del Zodíaco nos llevaría a otro artículo. Pero lo cierto es que la astrología no se basa en astronomía pura, sino en un lenguaje simbólico. Y en este lenguaje, el Zodíaco es un ciclo de 12 etapas, completo en sí mismo.

Son símbolos vivos, representaciones de un ciclo de evolución que, de alguna manera, todos transitamos.

De eso hablaremos en el próximo artículo.

 

Extracto de clases de Casa XI

 

Planetas: los viajeros del espacio

La palabra "planeta" proviene del griego πλανήτης (planētēs), que significa "errante" o "vagabundo". Los antiguos astrónomos notaron que, a diferencia de las estrellas fijas que parecían inmóviles en el cielo, había ciertos cuerpos brillantes que se desplazaban constantemente. Estos "viajeros del cielo" fueron llamados planetas.

Desde nuestra perspectiva en la Tierra, los planetas se mueven contra el fondo de estrellas fijas, es decir, de las constelaciones. Imagina que al momento de tu nacimiento, Venus se encontraba brillando en la constelación de Aries. En términos astrológicos, esto significa que Venus está en Aries en tu carta natal (y por ende SOS Venus en Aries). ¿Y qué significa esto? Que la función venusina—cómo te abrís a un otro—la expresás con la fuerza y rapidez de Aries. No se trata solo de leer una descripción en un horóscopo, sino de entender cómo interactúan estos elementos en el guion de tu vida.

Pero Venus seguirá su camino y pasará por todas las constelaciones, al igual que los demás planetas.

Algunos planetas se mueven rápido y, en el transcurso de nuestra vida, los veremos recorrer muchas veces el Zodíaco. Otros, en cambio, se desplazan con extrema lentitud, ya que están mucho más lejos de la Tierra. Estos planetas solo atravesarán unas pocas constelaciones en el transcurso de nuestra existencia.

 

Funciones planetarias

 

¿El Sol y la Luna son planetas?

El Sol, cada mes, ingresa en un nuevo signo. En realidad, es una estrella, pero en términos astrológicos, tanto él como la Luna son considerados planetas. Más concretamente, se los llama luminarias porque son los dos astros que nos brindan luz y nos rigen de manera más directa.

Los planetas astrológicos, son:

Sol
Luna
Mercurio
Venus
Marte
Júpiter
Saturno
Urano
Neptuno
Plutón

Cada planeta rige uno o más signos, y sus características son análogas a la energía de esos signos. Si imaginamos nuestra carta natal como una obra de teatro, los planetas serían los personajes: distintas partes de nuestra psique, con funciones y roles específicos.

Pero no todos los planetas actúan en el mismo nivel. En astrología, se dividen en tres grupos:

 

Los tres tipos de planetas

🌞 Planetas personales: nuestra identidad y deseos

Estos planetas nos afectan de manera directa y definen rasgos fundamentales de nuestra personalidad.

  • Sol (rige a Leo): Representa el Ser, nuestra identidad central. Es el director de la orquesta que organiza la función.
  • Luna (rige a Cáncer): Representa la energía materna, el refugio emocional. Es la parte de nosotros que cuida, nutre y nos da un sentido de pertenencia.
  • Mercurio (rige a Géminis y Virgo): Es el mensajero de los dioses, el puente entre mundos. Representa la comunicación, el pensamiento, el aprendizaje y la curiosidad. Su dominio es lo mental, las comunicaciones, el comercio.
  • Venus (rige a Tauro y Libra): Diosa del amor y la belleza. Su rol es abrirse a un otro. Representa el deseo, la armonía, el disfrute y nuestra capacidad de conectar con los demás.
  • Marte (rige a Aries): En la mitología romana es el dios de la guerra, lo que ya nos dice mucho. Es la energía de la acción, la lucha por nuestros deseos y la protección del Sol.

 

🌍 Planetas sociales: nuestra relación con el mundo

Estos planetas no solo hablan de nuestra personalidad, sino de cómo interactuamos con la sociedad.

  • Júpiter (rige a Sagitario): Es el planeta de la expansión, la abundancia y la confianza en la vida. A menudo se lo asocia con la buena suerte, pero en realidad expande todo lo que toca (lo bueno y lo malo). También es el guía, el maestro, el que nos impulsa a buscar el sentido de la existencia.
  • Saturno (rige a Capricornio): El señor del tiempo, el soberano exigente que en la mitología se devoraba a sus hijos. Mide, estructura, ordena y pone límites. Representa el esfuerzo, la disciplina y la autoridad. Nos enseña que todo tiene consecuencias.

 

🌌 Planetas transpersonales: el inconsciente colectivo

Estos planetas están tan lejanos a nuestra consciencia que operan a un nivel más profundo, muchas veces inconsciente. Su energía es desestructurante y puede generar crisis, pero también grandes transformaciones.

  • Urano (rige a Acuario): Es el disruptor, el genio loco, el innovador. Nos impulsa a romper con lo establecido, a descubrir nuestra singularidad y a conectar con otros en red.
  • Neptuno (rige a Piscis): Nos vuelve porosos, nos disuelve en el todo. Cómo nos sensibilizamos. Representa la empatía, la espiritualidad, la imaginación, pero también la confusión y la ilusión.
  • Plutón (rige a Escorpio): El gran transformador. Se lo teme porque es el encargado de destruir lo que ya no tiene vida. Representa las pequeñas muertes simbólicas que nos permiten renacer con más poder. Es la sombra, la crisis y la regeneración.

 

Los planetas no nos influyen: resuenan con nosotros. Son notas de una melodía que también vibra dentro

 

Un diálogo cósmico: los aspectos planetarios

Estos personajes no actúan solos. Se comunican entre sí, y esa interacción se representa en la carta natal a través de los aspectos (esas líneas rojas, azules, verdes o negras que los conectan).

Podemos imaginar nuestra carta como una cámara de representantes, donde cada planeta es un ministro con una función específica. A veces hay acuerdos, otras veces tensiones. Algunos planetas se escuchan más, mientras que otros quedan relegados.

Y aquí viene lo interesante: las configuraciones que parecen más conflictivas suelen ser las que más potencial de crecimiento y evolución traen. Porque nos exigen más.

La idea es lograr que todos estos representantes sean tenidos en cuenta, que puedan expresarse de manera más auténtica, y que trabajen como una unidad. 

 

"Concejo de los dioses" - Obra de Rafaello Sanzio

 

Los planetas no están quietos: el ciclo continúa

Aunque la carta natal es un momento fijo, un mapa de cómo estaba el cielo en el instante de nuestro nacimiento, no es estática.

Los planetas siguen moviéndose. Viajan a través de nuestra carta, activando distintas áreas de nuestra vida. A veces, entran en contacto con los planetas en nuestra carta natal y los dinamizan.

El mismo planeta que marcó algo en nuestro nacimiento, puede volver a tocar ese punto años después, cuando regresa a la misma posición en el cielo. Aquí también inicia un nuevo ciclo planetario.

Pero bueno, eso es tema para otro artículo.

 

*Imagen generada con AI

 

Las casas: los escenarios de la vida

Por último, llegamos a las casas astrológicas. Si los planetas son los personajes de la obra de teatro de tu vida y los signos son la escenografía, las casas son los escenarios donde todo ocurre. Representan los ámbitos de experiencia donde las energías de los signos y los planetas se materializan.

Pero aquí viene lo fascinante: no todas las personas viven la misma obra, porque cada carta natal es única. Mientras que alguien puede ser Marte—el guerrero—en la casa de las relaciones, otro lo será en la casa del trabajo, lo que cambiará por completo la forma en que esa energía se expresa en su vida cotidiana.

Son 12, como los signos, y en cierto modo, reflejan también el viaje simbólico del Zodíaco. La astrología está llena de estos patrones cíclicos: las 12 fases del viaje zodiacal se expresan de distintas maneras, y las casas son una de ellas.

 

El punto de encuentro entre lo cósmico y lo mundano

Las casas son donde colapsa lo cósmico y lo mundano. Son los espacios terrestres donde las energías astrales cobran forma en nuestra vida cotidiana.

A diferencia de los signos, que son estáticos en el cielo, las casas se calculan según la hora y el lugar exacto de nacimiento. Esto significa que dos personas nacidas el mismo día pueden tener casas completamente distintas, lo que hace que sus cartas sean únicas.

Ahora sí, veamos grandes rasgos los ámbitos de experiencia que representan cada casa:

 

Las casas astrológicas como escenarios

 

Las 12 casas astrológicas

🔸 Casa I: La identidad, el inicio, el "yo"
Es la puerta de entrada al mundo, la constelación que se alzaba en el horizonte en el momento de nuestro nacimiento. Determina el Ascendente y la manera en que nos mostramos a los demás. Marca el inicio del viaje.

🔸 Casa II: Recursos, valor y placer sensorial
El ámbito de lo material y lo tangible. Representa los recursos, el dinero, lo que poseemos, pero también nuestra autoestima y el valor que nos damos a nosotros mismos. Es la casa del placer sensorial y el disfrute del cuerpo.

🔸 Casa III: Comunicación, aprendizaje y entorno cercano
Aquí encontramos el pensamiento, la curiosidad, la forma en que nos comunicamos. También rige las relaciones con hermanos, primos, vecinos y el entorno inmediato. Es la casa del comercio, los viajes cortos y la exploración intelectual.

🔸 Casa IV: Hogar, raíces y familia
Es el refugio, la patria, el hogar emocional y físico. Representa la familia de origen y el lugar donde buscamos seguridad. Los grupos de pertenencia. También habla de las memorias inconscientes y el legado ancestral.

🔸 Casa V: Creatividad, autoexpresión y placer
El escenario de la autoexpresión y la autenticidad. Es el ámbito de la creatividad, el arte, los hijos (biológicos o proyectos), los romances y la pasión por la vida.

🔸 Casa VI: Rutinas, trabajo y salud
Aquí entra el trabajo cotidiano, la organización, los hábitos y la salud. Es la casa de las rutinas, los empleados, el servicio y el bienestar físico. También rige los animales domésticos y el trabajo en el hogar.

🔸 Casa VII: Relaciones, pareja y el "otro"
Si la Casa I es el "yo", la Casa VII es el otro. Rige las relaciones uno a uno, ya sean de amor, sociedad o competencia. También está ligada a la estética, el equilibrio y la búsqueda de armonía.

🔸 Casa VIII: Transformación, poder y crisis
Aquí entramos en las profundidades de la psique. La Casa VIII rige los tabúes, la sexualidad, los secretos, las herencias y los recursos compartidos. También es la casa de las crisis, las muertes simbólicas y las grandes transformaciones.

🔸 Casa IX: Expansión, viajes y creencias
El ámbito de los viajes largos, la filosofía, las creencias y la educación superior. Es la búsqueda del sentido, el deseo de explorar más allá de lo conocido.

🔸 Casa X: Vocación, estatus y contribución social
Es la casa de la visibilidad y el propósito en la sociedad. Representa la profesión, la carrera, la imagen pública y la manera en que nos proyectamos hacia el mundo.

🔸 Casa XI: Amistades, grupos y visión de futuro
Aquí entramos en el terreno de las redes, las comunidades, los grupos de personas con ideales compartidos. También es la casa de la innovación, las ideas de genio y la creatividad disruptiva.

🔸 Casa XII: El inconsciente, los finales y lo trascendental
Junto con la Casa VIII, es una de las más complejas de comprender. Representa el inconsciente colectivo, el aislamiento, la espiritualidad y los finales. Es el cierre de un ciclo antes de que todo vuelva a comenzar.

 

Casas astrológicas

 

Las casas: una aparente contradicción que encierra un orden

A simple vista, algunas casas parecen abarcar temas que no parecen tener conexión entre sí.

¿Por qué en la Casa III están los hermanos y el comercio? ¿Por qué la Casa VI habla tanto de la salud como del trabajo doméstico?

La clave está en que las casas no son compartimentos aislados, sino que siguen un patrón simbólico y arquetípico. Cada casa tiene relación con su opuesta y con el ciclo mayor que representan los signos.

A medida que profundizamos en su significado, empieza a surgir una textura, una lógica interna que nos permite entender cómo lo micro y lo macro están interconectados.

Pero bueno… eso hace al entrenamiento de la mirada astrológica. Porque su estudio es eso, un entrenamiento. Si algo nos enseña la astrología es que la vida no es un destino fijo, sino un constante movimiento.

Los planetas viajan, los signos nos marcan una dinámica, y las casas nos sitúan en distintos ámbitos de experiencia. Pero todo esto no es más que un mapa simbólico que nos ayuda a conocernos mejor.

Porque la astrología no está aquí para limitarnos ni condicionarnos, sino para mostrarnos las infinitas posibilidades que tenemos dentro de nosotros mismos. No nos impone verdades absolutas, sino que abre preguntas. Nos invita a integrar nuestras partes fragmentadas, a reconocer patrones y a comprender que, aunque ciertos caminos parezcan repetirse, siempre podemos elegir cómo transitarlos.

Pero aún no te conté la otra razón por la que nocreo en la astrología…

Te la cuento en la parte 3, y última de esta introducción a la astrología. 😉

 

Zodíaco como espejo del alma

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