Cómo terminamos viviendo en Creta (y por qué la magia tuvo mucho que ver)

Si preferís escuchar el artículo, en vez de leerlo, dale play!

Hace un año y chirolas que llegamos a esta enigmática isla del Mediterráneo.

De Roma a Creta: crónica de un salto inesperado

Exactamente el 31 de julio de 2024, seducidos por el imaginario del lifestyle griego —una vida tranquila al lado del mar en alguna islita perdida, con banderas albiazules flameando al son de una guitarra rasgando la melodía del sirtaki— desembarcamos en esta costa estratégica, casi a mitad de camino entre Europa continental, Medio Oriente y África.

A menudo me preguntan cómo fue que vinimos a parar acá. Pero la historia empieza antes. Vivíamos en Roma y el contrato de alquiler que nos habían prometido renovar al año resultó, por ignorancia de la inmobiliaria, una imposibilidad legal. Para colmo, se comportaban de manera casi mafiosa frente a sus irregularidades: avisos con poquísimo tiempo, trato soberbio, amenazas veladas.

En el Coliseo

Buscar departamento en Roma era desgastante. Los avisos prometían propiedades seductoras, pero la realidad eran recintos minúsculos, prehistóricos, oscuros, atestados de muebles que los dueños creían valiosos, aunque más bien parecían piezas de un museo de arte decorativo. O peor: un cambalache.

Todavía recuerdo uno que visitamos: detenido en los años 70, con reliquias barrocas mezcladas con adornos lúdicos del estilo del Grupo Memphis de los 80. Las décadas se apilaban y convivían, frenándose justo antes de los 90. La habitación, con empapelado rococó amarillento y mobiliario de madera laqueada, coronada por una cama de respaldo firuleteado y manta con puntillas. “¿Viene con la muerta incluida?”, me contuve de preguntar al sentir aún el peso caliente de algún alma en ese colchón. Y no fue el único. Eso sí: todos tenían algo en común… precios altísimos y la exigencia de contratos laborales fijos, un pequeño detalle imposibilitante para dos trabajadores independientes.

Desgastados y desesperados, coincidió que vinieron mis papás de visita. Aprovechando unas vacaciones, me escapé con ellos a un país vecino. Y un día, recostada en la arena de una costa albanesa fuera de estación, dejándome besar por el sol primaveral, sucedió la magia. Clink! Una idea cayó en mi cabeza, sin pedir permiso. No era mía: venía de algún lugar, quizás remoto como esas costas… quizás cercano, también como esas costas. 

De lo único que estoy segura es de que hay que dejarle espacio a la magia. Viviendo a 2000 por hora, con una lista interminable de pendientes, es imposible hallar claridad y paz mental para que algo así suceda.

Frase de Dan Millman

El arte de transformar la mierda en oro

Y acá hago un flashback que me parece importante. Un día, en medio del enojo con la inmobiliaria y su soberbia que tiraban todas mis conquistas espirituales a la mierda, me descubrí atrapada en un loop que solo llevaba a más angustia. Respiré profundo y decidí aplicar, de verdad, lo aprendido en todos mis caminos espirituales a esta situación que me desafiaba. Pensé en uno de mis conceptos preferidos: la transmutación. Y traté de convertirme en alquimista, de transformar esa mierda en oro.

Al principio fue muy difícil y no encontraba ninguna salida positiva. Pero al ser honesta conmigo misma recordé que, aunque ese departamento era enorme, bien ubicado, cómodo y decorado con amor, tenía una falla insalvable: era planta baja y los rayos del sol parecían desviarse de su tarea de iluminar nuestra casa. En realidad, queríamos algo con jardín o balcón. Ese fue el punto de quiebre. Con sinceridad, le agradecí mentalmente al de la inmobiliaria por dejarnos libres para buscar algo más alineado con nuestro deseo. Por hacerme más fácil la tarea de desapegarme de lo conocido y cómodo. Le mandé amor, de corazón.

Nuestro dpto en Roma

Mi escritorio en Roma

Increíblemente, al día siguiente el agente nos llamó —de una manera sorpresiva e inéditamente amable— para ofrecernos quedarnos tres meses más a cambio de una buena reseña. Ese margen ya nos daba un changüí para resolver nuestra situación. ¡Escépticos e incrédulos, los desafío a justificar con lógica este giro sincrónico!

(Paréntesis para vos, lector: si hoy estás atravesando una situación que te desafía al límite y parece no tener salida, te invito a sumergirte en la búsqueda de sus aspectos positivos. Sé que a veces cuesta horrores… pero animarse a este arte de la transmutación puede, de verdad, cambiarte la vida.)

La solución, sin embargo, no fue otro departamento en Roma, sino algo más mágico, prueba de que no tenemos idea de cómo la vida acomoda las piezas a nuestro favor.

Frase atribuida a Marco Aurelio. Hoy se reforma como "La calidad de tu vida depende de la calidad de tus interpretaciones". Mágica!

El día que dijimos sí a Grecia

Ahora volvéme a vizualizar recostada en esas costas acariciadas por el mar Jónico.  Allí pude frenar y recibir los planes que la vida tenía para nosotros: ¿Y si nos vamos a Grecia? Esa pregunta se insertó en mi mente como soplada por los dioses. Llamé a Mike. Sin haber pisado jamás ni alguna cercana isla eólica, me contestó sin chistar un enfático“¡SÍ!”, aliviado de tener por fin la posibilidad de exiliarse de la abarrotada e ineficiente capital italiana.

Ya sin una elevada renta fija, éramos libres de ir adonde quisiéramos y el tiempo que quisiéramos. Abandonamos la infructuosa búsqueda romana y empezamos a mirar hacia Grecia. ¿Dónde en Grecia? ¡Donde fuera! Nuestras condiciones eran: un pueblito tranquilo, cerca de alguna ciudad, casita o departamento con jardín o balcón, luminoso, con 1 ó 2 habitaciones y, si era posible, a menos de 5 minutos caminando del mar. Como podía haber sido cualquier lado, y con esto me refiero a cualquier pueblo remoto de los que abundan en la miríada de paradisíacas islas griegas con 20 habitantes en el invierno, tuvimos suerte. Porque claramente no fue gracias a nuestro criterio.

Frase pronunciada por el Gato de Cheshire en "Alicia en el País de las Maravillas", de Lewis Carroll

Cuando las piezas encajan solas

Contacté a Katerina, amiga del máster en Roma, originaria de Creta. Siempre me engañé creyendo que sabía del lugar por la historia del laberinto y sus ramificaciones, de mis mitos griegos preferidos. Esta isla se me antojaba mítica y enigmática haciéndome soñar con estas fantasías. Pero en realidad, qué sabía yo de Creta?

Ella nos conectó con Manolis, con quien en poco tiempo ya habíamos cerrado un trato, y más adelante, quién diría, trabado amistad.

Nos ofreció justo lo que buscábamos. Y lo más increíble, después de la odisea romana, fue que todo fluyó desde el primer momento en que decidimos jugárnosla y venir a Grecia. Como si al alinearnos con la vida, en vez de resistirnos, nos subiéramos a un carrito en rieles que avanza con fuerza propia.

Frase de Joseph Campbell

Vade, Roma, in pace — y gracias por la melodía final.

La magia no terminó ahí. El último día en Roma decidimos dar un paseo por Villa Borghese, en busca de nuestro artista callejero preferido: un músico hipnótico que con sus melodías te transportaba a otro mundo. Encontrarlo siempre era como una búsqueda del tesoro; aunque en los últimos sábados parecía haberse instalado en la terraza del Pincio. Queríamos cerrar nuestra etapa romana con un momento especial junto a su música. Pero no apareció.

Nos fuimos entonces a otro mirador, nos regalamos una última vista de la Ciudad Eterna y, justo cuando estábamos por partir, nos dimos vuelta… y ahí estaba: nuestro amigo montando su improvisado escenario, justo detrás nuestro. Esa coincidencia fue la señal perfecta.

Por la noche, nos despedimos de Roma con un picnic a la luz de las velas sobre el Foro Romano.

Última día en Roma, en Villa Borghese

Despedida de Roma con picnic nocturno con el Foro Romano de fondo (en uno de nuestros spots preferidos)

Nuevo capítulo: Viajar livianos, vivir abiertos

Vale aclarar: pensando que Roma sería mi parada definitiva por un tiempo, había llevado gran parte de mis pertenencias desde Argentina, sobre todo mi extenso vestidor. Ahora la propuesta era la opuesta: equipaje ligero, temporalidad, impredecibilidad. El plan era que no había plan. O sí, pero dejaríamos que la vida lo vaya trazando.

Así, un 31 de julio llegamos a Heraklion, capital de Creta. Lo que empezó como una aventura de tres meses para pasar el verano se transformó en un año. Un año de vida junto al mar, aprendiendo de la simpleza de este lifestyle. ¿Hasta cuándo? Ni idea. Quizás hasta que otra idea divina fluya a través de nosotros y nos muestre el camino.

En la segunda parte, te voy a contar cómo es vivir acá.

"No todos los que vagan están perdidos", frase de J.R.R. Tolkien

author-avatar

About Popita de Creta

Hola! Soy Flor. Diseñadora, amante de los colores, exploradora incansable, eterna estudiante, aprendiz de astróloga y aspirante a escritora. Podría seguir sumando etiquetas, pero... Acaso no terminan limitándonos? Al final, simplemente somos. Y eso, creo, es lo que realmente importa.

Related Posts

6 thoughts on “Cómo terminamos viviendo en Creta (y por qué la magia tuvo mucho que ver)

  1. Jorge dice:

    Flor quedé encantado con el relato de Roma a Greta!! Nice, very nice!!!!! Hugs

  2. Milva Ciccone dice:

    Hola Flor! No tenía idea que hacías esto, me parece hermoso ✨ Te felicito, escribís precioso 🥹❤️

    1. ayyy que lindo encontrarte por acá y más con este mensaje! Gracias por leerme! Beso enorme Milvi!! <3

  3. Inés dice:

    Que lindo leer tu relato Florcita !!! Que lindo comprobar que se dejaron fluir, pudieron hacerlo…y la vida los llevó donde pasarían momentos hermosos !!!
    Así pasa, la vida toma sus propias decisiones, a veces muy duras, pero es así…la voluntad no siempre alcanza y caemos en el “por algo será”…
    Pese a q aún espero respuestas, soy una gradería de la vida, transcurrió intensa, apacible, dura, feliz, pero transcurre y pienso aprovechar cada momento lo mejor que pueda.
    Además, ahora tengo una enorme fuerza que desde no sé dónde, me acompaña e impulsa…

    1. Hola Ine! Se me había pasado este comentario! Gracias por comentar y me encanta leer lo que escribiste! La vida misma, no? Y no tengo dudas que ahora estás muy acompañada por una fuerza de otro plano! Nos veremos pronto! Te quiero Ine! <3

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *