Un portal llamado diciembre: mi despedida de 2025 & mi hoja de ruta 2026

Si preferís escuchar el artículo, en vez de leerlo, dale play!

Ya sé… muchos estamos pensando lo mismo… y lo mismo de cada vez... en qué momento se pasó el año?

 

Modo Turbo

Es inevitable sentir que cada año es más efímero que el anterior. Como si la vida, literalmente, se estuviera acelerando. Y no me extraña. Ya te conté de mis burnouts, de los ritmos de vida de hoy, de esta “sociedad del cansancio” en la que vivimos empujándonos nosotros mismos hasta el límite.

Hay algunas teorías que explican esta aceleración como algo “macro”. Postulan que estamos cerca de un despertar de conciencia, que los tiempos universales viajan como un rayo. Pero también hay algo mucho más cotidiano y directo: cuando vivimos a mil, la vida se nos pasa sin estar presentes. Vamos, hacemos, resolvemos… pero sin habitar nada. Y encima, al menos en las sociedades occidentales, la vida se complejizó y vivimos con más estímulos, más tareas, más dispositivos, más micro-decisiones por día, más cosas “para no perderse”.

Y así llegamos a diciembre otra vez. En unos días ya estamos en 2038… ja. Bueno, exageré: será 2026. Pero la sensación es esa, igualmente surrealista. Sobre todo si pensamos que quien escribe y la mayoría de quienes me están leyendo somos de otro siglo.

Volvamos entonces al hoy, que es lo único que tenemos y desde donde podemos interpretar lo que fue y sembrar lo que será. Te propongo unos pequeños ejercicios —rituales, prácticas, como quieras llamarlos— para honrar lo vivido y direccionar lo que viene. Tomar las riendas de este 2026 y, aunque últimamente parezca que viajamos en modo turbo, ser nosotros los que manejamos este tren bala. Me los armé a mi medida. Podés usar mi propuesta tal cual o dejar que te inspire para crear la tuya.

En realidad, no hace falta esperar a fin de año para hacernos cargo de nuestros sueños. Pero diciembre tiene algo de portal. Está grabado en el subconsciente por repetición: año tras año, gran parte del mundo entra en el mismo mood. Por qué no aprovecharlo?

Así que acá está mi propuesta (la descargás clickeando en esta frase). Podés hacerla ahora, o en enero, marzo, julio, incluso en octubre. El resto del post, es la explicación para llenar las hojitas. Podés leer sólo las partes que tengas dudas al completar. Pero al final, te dejo un relato de Pedro Mairal que creo que te puede gustar.

Sé que a muchos les va a dar fiaca hacer todo esto o les parece una exageración. A mí también me pasaba. Y cuando lo hacía, quería hacerlo perfecto, armaba una lista interminable y terminaba frustrada a fin de año. Hoy lo vivo distinto: sin exigencia y sin expectativa. Es más, me lo tomo como un momento de introspección que espero con ganas, que me regalo a mí misma. Me permite frenar el piloto automático, escucharme, diseñar mi vida y ajustar el timón para llevar la nave hacia lo que me hace feliz.

 

 

Parte 1: Adiós 2025

Viaje a través de los meses. 
Como primer paso, creo que esta buenísimo hacer un repaso del año mes a mes. Quizás viajar a través del carrete de fotos del celular, y elegir una foto representativa de cada etapa. A veces nos queda la sensación de que “no hicimos nada”, y después mirás dos fotos y te acordás que sobreviviste a tres mudanzas internas, aunque por fuera todo se viera igual. La idea es que sea un repaso sin tribunal. Es tu plataforma de partida para 2026. Esto no está en las hojitas que te dejé para descargar.

Agradecer.
Agradecer al menos 10 cosas del 2025.  Agradecer lo obvio (un viaje, una amistad, un trabajo, un hogar) pero también lo no tan obvio. El desafío interesante es si podés agradecer también algo duro, quizás no desde el “me alegro de que me haya pasado”, sino desde el “aprendí algo que hoy me sostiene”. Por ejemplo: agradecer un límite que pusiste tarde, una conversación incómoda, un final que dolió pero te devolvió a vos. No se trata de romantizar lo duro. Se trata de alquimizarlo: si hubo dolor, que al menos deje aprendizaje. 

Hitos.
Acá entran las preguntas más obvias… pero no menos importantes:

  • Cuál fue el mayor logro del año? Ojo: logro no siempre es “algo que se ve”. A veces es “me animé a pedir ayuda”, “dejé de insistir donde no era”, “me cuidé”.
  • Cuál fue el momento más difícil y cómo lo superé? 
  • Cuál fue el momento más feliz y con quién lo viví? 
  • Cuál fue el mayor aprendizaje? 
  • Cuál fue la emoción dominante del 2025? 

Ser.
Hoy se habla de primero trabajar en nuestra identidad, para desde ahí accionar. Ser, hacer, tener. Bien, pero llevémoslo a tierra. Quién fui este 2025? Ejemplos: fui el que sostuvo, el que se exigió, una buena amiga que sostuvo a otros, una persona compasiva, una persona con miedos y pánico a avanzar pero que aprendió a pedir ayuda, una mujer segura de sí misma con mucha fortaleza y valentía, etc. 

Personas y herramientas.
Quiénes me acompañaron o inspiraron? (aunque no hayan estado “cerca”). Qué herramientas incorporé? Puede ser terapia, journaling, gimnasio, un libro, un hábito chiquito, una conversación que te cambió un eje.

Objetivos y sueños.
Esta parte me encanta. Qué objetivos cumplí o cuáles fueron mis logros? Hacé la lista sin minimizar nada. Qué sueños aún no sucedieron? Tranqui, lo que aún no sucedió, no significa que has fracasado. Sé amable con vos mismo, y que te sirva para ajustar el mapa. Y acá una parte clave… Siguen siendo sueños que quiero realizar? Involucra mucha sinceridad de parte de uno mismo, sacudirse los mandatos y viejas identidades. Por ejemplo: cosas que quería para demostrar algo, deseos heredados, metas que ya no tienen el mismo sentido, proyectos importantes pero que ya cumplieron su función. A veces tachar un sueño no es rendirse, es aligerarse.

Qué dejo en 2025 y qué me llevo al 2026.
Me gusta pensar el año nuevo como hoja en blanco, sí… pero no en modo “borrón y cuenta nueva” ingenuo. Hoja en blanco con experiencia. La posibilidad de volver a escribir quien soy, qué quiero y hacia donde voy. En este nuevo viaje, no quiero moverme pesada. Quiero dejar todo lo que ya no me sirve, incluso sueños obsoletos, y me quiero llevar lo esencial, las herramientas, personas, sentimientos, etc que sé que van a hacer mi viaje más rico, y sobre las cuales quiero seguir construyendo. Ejemplos de lo que dejo en 2025: Una forma de exigirme, un rol que ya no quiero sostener, el miedo a decepcionar, la necesidad de controlar todo… Y de lo que me llevo al 2026: una herramienta concreta, una relación, una certeza, una forma amable de vivir, una prioridad, un hábito. 

2025 en pocas palabras.
Esta parte está buena porque condensa sin explicarse. Puede ser una frase, un color, una canción, una anécdota, un lugar, un sentimiento o cualquier cosa que resuma lo que fue el año que está terminando. 

Cierre.
Al final podes decir: YO _____________, TE AGRADEZCO 2025 POR TODO LO QUE ME DISTE! TODO FUE PERFECTO Y JUSTO PARA MI EVOLUCIÓN! AHORA TE DEJO IR!

 

 

Parte 2: Bienvenido 2026

Bueno. Y ahora a crear!

Definición de intención.
Antes, acá ponía una lista infinita de objetivos, y después convivían en el mismo papel cosas que no tienen la misma naturaleza: “lanzar un proyecto” al lado de “sentirme abundante”. Este año prefiero que la intención sea algo más general: una brújula. Algo más parecido a una atmósfera. Por ejemplo: priorizar mi disfrute y descanso, dar espacio a mis proyectos. (Los objetivos concretos van después, con método y fechas).

Idea de éxito y ser.
El éxito no significa lo mismo para todos, así que esta pregunta me parece clave: qué tiene que pasar en 2026 para sentir que fue un año “exitoso”? Lo que escribas es el indicador de éxito con el que comparar lo logrado a fin de año.

Después viene la pregunta espejo: quién tendría que ser para que eso ocurra? Qué versión mía lo logra? La que se organiza mejor? La que aprende a decir que no? La que se expone un poco más? La que deja de postergarse? La que se siente exitosa y merecedora?

Y en la misma línea: qué emoción quiero priorizar? Cómo quiero sentirme en mi día a día, no sólo en los momentos de logro?

Planear el viaje; Personas y actividades.
Qué personas quiero tener más en mi vida este año? Hay gente que quizás no vemos seguido, pero cuando aparecen son como una bocanada de energía. Sacan tu mejor versión. Te inspiran a querer más y a cumplir tus sueños. O simplemente te transmiten paz o te hacen sentir amada. Las ves lo suficiente? Bueno, tenés la posibilidad de detectar quienes son y proponerte guardarles más espacio en la agenda, aunque estén lejos y el encuentro sea virtual. Incluso pueden no ser personas especificas, pero algo como: personas interesantes con las que compartir nuestro crecimiento espiritual. O incluso algún mentor que te acompaña con un podcast.

Lo mismo con las actividades: qué cosas me encantan y me hacen bien, y quiero hacer más? A veces no es falta de tiempo, es falta de permiso.

Hábitos: sinceridad y realismo.
En la parte de hábitos, para mí lo más importante es ser sinceros con lo que de verdad estamos listos para sostener. No tirar la típica de “dejo de fumar” y “entrenar todos los días” si sabés que tu ansiedad todavía no resistiría quedarte sin el pucho, o si hoy con suerte llegás a entrenar dos veces por semana. Me gusta más la idea de compromisos posibles: ajustar una perilla, no cambiar todo el tablero. Por ejemplo, fumar menos (y, en paralelo, empezar a mirar qué estás tapando con ese hábito). O sumar un día de movimiento. O acostarte media hora antes. O dejar de mirar el teléfono apenas abrís los ojos. Cosas chiquitas, pero reales. De nuevo, sé amable con vos mismo. 

Para qué decido hacer espacio?
Esta es una de mis preguntas preferidas. Para qué quiero hacer espacio este 2026? En mi caso, creo que la estrella va a ser el disfrute: buscar el equilibrio entre gozo y objetivos. Pero quizás en tu caso es la familia, un proyecto abandonado, viajar, estudiar, crear, sanar, construir comunidad, cuidar el cuerpo.

Mantras y valores.
En esta pregunta podés definir un mantra que va a coronar tu año. Quizás es como un salvavidas para los momentos difíciles, o un recordatorio para tus momentos de duda, o sólo un honrar que la vida es hermosa. Una frase corta con peso. Ejemplos pueden ser: soy magnético y atraigo cosas buenas; soy el capitán de mi alma, el amo de mi destino; estoy rodeado de abundancia; la gratitud me inunda el alma; el disfrute es mi guía. 

Y los valores: cuáles son los tres que quiero cultivar? No como concepto lindo, sino como brújula. Pueden ser: honestidad, libertad, presencia. O paciencia, coraje, disciplina. O disfrute, simplicidad, conexión.

Coraje y acciones.
Acá viene una pregunta súper poderosa: qué haría este año si no tuviera miedo a fracasar? (o a que te duela, o a que no salga como querías, a desilusionar a alguien, o a que te miren, etc).

Y con la energía de esa respuesta, aterrizás en lo concreto: qué acciones me comprometo a tomar? Manteniendo la respuesta simple, porque después sí viene la parte de objetivos. Acciones pueden ser cosas internas, tipo: observar mis pensamientos y elegirlos, pedir ayuda antes de estar al límite, volver al cuerpo cuando me pierdo. Pero también cosas bien materiales: publicar con constancia, mandar ese mail, empezar ese proyecto con una versión mínima, animarme a mostrar mi trabajo, tener una conversación pendiente, decir “no” a lo que me drena.

Cierre.
YO _____________, TE RECIBO 2026 SIN EXPECTATIVAS Y CON EL CORAZÓN ABIERTO. ME COMPROMETO A DAR LO MEJOR DE MÍ Y ME ENTREGO A VOS. UNIVERSO, ESTOY LIST@ PARA RECIBIR TODAS TUS BENDICIONES! HECHO ESTÁ! GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

 

 

Parte 3: Mi hoja de ruta 2026

Hasta acá es lo que yo también hacía otros años: balance, intención, emociones, mantras. Todo eso mezclado con 10 intenciones ambiguas y poco claras para medir. El tema es que, si no lo bajamos a tierra, todo puede quedar lindo… y abstracto. 

Cuando tuve mi ultimo burnout este año que se va, me faltó contarte de otra herramienta que incorporé. Una fue el disfrute como filtro. Pero cuando estuvieron mis viejos de visita, mi mamá me trajo de regalo un libro de una coterránea: “Pasa a la acción” de Sofía Contreras. Te comparte su método para accionar con claridad y orden en pos de tus objetivos y no naufragar en el mar de cosas que nos autoimponemos hacer. La verdad, que gran parte de lo que explica ya lo hacía, pero me faltaban algunos detalles que subestimaba o daba por supuesto y que una vez que los incorporé hicieron la gran diferencia.

A quién no le pasó el ponerse objetivos a comienzos de año como si se fueran a cumplir por arte de magia y luego al final del año frustrarse? En realidad sí creo en la magia, pero también creo que hay que ayudarla un poco. Las brujas tienen sus hechizos y rituales, los magos sus preparaciones. Un plan de acción es eso: el canal por donde la energía deja de ser deseo suelto y se vuelve movimiento. 

En esta sección te propongo una forma de definir objetivos y trazar un plan de acción, siguiendo lo que destaco del método de Sofía, con algunas modificaciones propias. Aclaración importante: diseñá esta hoja de ruta en coherencia con lo que escribiste antes. Si tu intención es descansar más, pero acá te ponés 10 objetivos con 10 horas semanales extra, no es ambición, es sabotaje con buena letra.

 

 

Lo que te propongo:

  1. Definir de 3 a 5 objetivos.
    Ideal: 3. Máximo: 5 (y ya es un montón). Objetivos concretos, no estados emocionales. Ejemplo: escribir un libro, lanzar mi proyecto, lograr mi cuerpo ideal.
  2. Definir los pasos grandes.
    Como capítulos de un camino.
  3. Acciones y micropasos.
    Acá está la diferencia real. Si no sabés cuál es el primer movimiento, lo postergás. En este punto toca ser muy concreto. Y si es necesario, hacer micropasos. Un micropaso te baja a tierra. Desmenuzar cada cosa en acciones concretas y claras. Siempre tengo presente que un 1% cada día, es un 365% al final del año! 
  4. Cuándo y dónde.
    Este fue mi gran talón de Aquiles: poner cosas imposibles en agendas reales. Si no le asignás tiempo y contexto, el objetivo queda suspendido en la ilusión. Entonces para cada acción/micropaso definir un cuándo y dónde. El “cuándo” puede ser fecha concreta o frecuencia (“martes y jueves 40 minutos”). Y el “dónde” importa más de lo que parece: casa, café, biblioteca, escritorio, celular en modo avión, etc. 
  5. Qué necesito.
    Este punto me encanta porque evita el auto-sabotaje por fricción: arrancás motivada, pero no tenés lo necesario y se corta el flow. Por ejemplo, quiero sentarme a escribir pero no definí si lo voy a hacer a mano, en compu, en qué programa… En ese caso, quizás tenga que incluir un paso antes que es definir qué método voy a usar.“Quiero comer mejor” pero no sé donde comprar los ingredientes, “quiero entrenar” pero no tengo rutina, “quiero vender” pero no tengo lista de contactos.  
  6. Fecha límite e indicadores.
    Puede ser que algo se vaya atrasando y está bueno encontrar el equilibro entre ser disciplinado sin llegar a ser una persona rígida e inflexible. Pero una fecha límite siempre ayuda como horizonte. Puede definirse para todo el paso, o para cada acción. A la vez, el elegir indicadores nos sirve para entender si estamos cumpliendo el objetivo o no.
  7. Dividir por trimestres.
    Dividir por trimestres el año, y agrupar las acciones de cada objetivo que entra en cada uno de esos trimestres. O los objetivos generales por trimestre para cada proyecto.
  8. Comprobación.
    Agenda una revisión corta (mensual o trimestral): avancé? qué ajusto? qué estoy evitando?

 

Este es un ejemplo de un plan de acción para el objetivo de escribir y publicar una novela. No lo tomes literal, ya que inventé el contenido sólo para que te des una idea.

 

La vida como un viaje en auto

Yo no soy una experta en organización; al revés, siempre fui bastante caótica, y lo sufría. Esto me llevó a esforzarme más en organizarme. Pero con el tiempo descubrí algo: me gusta diseñar sistemas (o adaptar sistemas). Y que esa es mi manera de sostener sueños sin morir en el intento.

Por último, alejándome de la definición de objetivos y de los balances de fin de año, pero acercándome a la reflexión inicial sobre los tiempos acelerados, y en definitiva el paso del tiempo, Te dejo esta metáfora de Pedro Mairal del paso del tiempo, y la vida en sí, como un viaje en auto(desde la casa en la capital hasta la quinta familiar en provincia). O si preferís escucharlo vas a encontrar un video al final de este post.

Feliz 2026!! ✨🥂

Nos vemos el año que viene! 

Popita de Creta 🧜🏼‍♀️

author-avatar

About Popita de Creta

Hola! Soy Flor. Diseñadora, amante de los colores, exploradora incansable, eterna estudiante, aprendiz de astróloga y aspirante a escritora. Podría seguir sumando etiquetas, pero... Acaso no terminan limitándonos? Al final, simplemente somos. Y eso, creo, es lo que realmente importa.

Related Posts

2 thoughts on “Un portal llamado diciembre: mi despedida de 2025 & mi hoja de ruta 2026

  1. Maura dice:

    Hermoso Popita!
    Excelentes consejos y factibles para emprender un año más saludable.
    La vida misma, Pedro Mairal la relata en 15 minutos, se nos desliza rápidamente sin darnos cuenta y perdiendo de vivir momentos que no vuelven.
    Gracias y te felicito por tu crecimiento espiritual.

    1. Hola Tía!! Me alegro que te hayan gustado! Y el cuento de Mairal es muy lindo! Gracias por leer y comentar! Feliz año!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *